lunes, enero 10, 2011

Publicaciones sobre Simposio 7mo Internacional Cuba Camaguey 2010

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El verdadero embarro del hombre
El verdadero embarro del hombre
Autor: Yanetsy León González.
Fotografía:Leandro A. Pérez Pérez.
Fecha de Publicación: 13-12-2010
Primero el hombre, luego el barro, aunque el barro estuviera siempre allí, viendo cómo su coterráneo se hacía hombre. Uno le puso la voz y las manos al silencio del otro, lo echó a andar.

Ambos encontraron su complemento. Todavía el hombre quiere domarlo y, con todas sus fuerzas, lo amasa, lo fragmenta, lo quema. También lo acaricia y lo toma para dar forma a sus sueños, para expresar mejor las relaciones humanas.

En el calor de ese contacto, se funden y, sin jactarse, el barro vence porque enseña a juntar hombres.

El VII Simposio de Cerámica Artística Puerto Príncipe 2010 produce esa sensación de lo imperfecto y esa voluntad para recobrar la pureza.

Más de veinte artistas de once países confluyen esta vez. Unos repiten, otros debutan. Todos comparten el tiempo inventado a la camagüeyana, en el que hay para aprender de historias y vidas, costumbres y culturas, arcillas y técnicas como la del norteamericano Lowell Baker, de quema con aserrín a muy altas temperaturas. El material se vitrifica. Eso es difícil de lograr en Cuba.

En esta edición participan artistas de Argentina, República Dominicana, Costa Rica, México, Estados Unidos, España, Japón, Lituania, Portugal, Bélgica y Cuba. Resulta halagador que la argentina Silvia Barrios eligiera esta cita para hacer la primera obra artística en América Latina de serigrafía cerámica con la técnica digital; que los esposos Beatrice Keleriene y Rikio Hashimoto, participantes en el 2006, regresaran con explicaciones sobre los hornos japoneses; que Anthony Stellaccio quisiera compartir sobre su idea del ladrillo y los juguetes a partir de una tradición lituana.

Asimismo que Vladica Sivcev, de Bélgica, revelara sus secretos de bióloga en la cerámica y que la mexicana Isadora Cuéllar García contara de su investigación en cinco comunidades indígenas para montar el taller de cerámica de alta temperatura en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Trajo música y comida tradicional: tortilla de harina y maíz, chilorio (carne condimentada de la zona norte) y chiles.

A unas horas de pisar tierra cubana ya había mucho de Cuba en los visitantes foráneos, admirados por un evento sin igual. Ese es el resultado de pensar, organizar y convocar en familia, la familia que formaron Lasseria, Nazario, Iris, Amelia, Thimo.

El señor Thimo Pimentel, dominicano, tiene mucho que ver con el nacimiento y la permanencia del Simposio. A través de su Fundación Igneri de Arte y Arqueología hace contactos internacionales, invita a personalidades y promociona por Internet el esfuerzo principeño. Realmente Oscar Rodríguez Lasseria aportó mucho en Santo Domingo con su técnica muralística.

De la interacción nacen nuevos proyectos, lo cual no implica dejar los viejos por el camino. Una gran pena de Thimo es la ausencia del Museo de la Cerámica Contemporánea. Su demanda coincide con las del resto de los asistentes por resultar inconcebible el desaprovechamiento de una oportunidad de impacto cultural, turístico y promocional para la ciudad de Camagüey, que falta que le hace.

Aun así, el aporte del Simposio es insondable por las posibilidades de la residencia de artistas cubanos y extranjeros durante dos semanas que incluyen conferencias, visitas a exposiciones, disfrutar del Ballet, recorrer la Academia Vicentina de la Torre, conversar con los estudiantes, descargar en plena labor creadora en el Taller Doña Iris con los trovadores Antonio Batista y Aldrovandy, el flautista Luis Alexis Socarrás. Eso ha pasado hasta el momento.

Desde ahora piensan en sus amigos para contarles e involucrarlos, para que donen obras y representen a su país. El norteamericano Steven Hilton ha estado en eventos en Estados Unidos, Japón, China, Tailandia.

En cambio prefiere el nuestro por la energía, el apoyo, el trato, por su incidencia en los artistas y en la comunidad. Sobre esto último, tenemos a la mano un buen ejemplo, la visita de estudiantes de la Secundaria Básica 26 de Julio, por iniciativa de la instructora de teatro Brígida Yordi Morell.

La cerámica trajo de regreso al guaimareño Abelardo Hechevarría Arias, alumno de Gabriel Gutiérrez, igual que Lasseria. Ahora reside en la Isla de la Juventud y reconoce con modestia que el municipio especial debe mucho a Camagüey el desarrollo allá de esta manifestación.

El Simposio acerca a los propios cubanos, entre ellos, el matancero Osmany Betancourt Falcón, Premio de la Bienal de Cerámica Amelia Peláez 2010, y el habanero David Velázquez Torres, vicepresidente de la sección de Cerámica de la Asociación de Artes Plásticas de la UNEAC, que siente la presencia de su padre, Fernando Velázquez Vigil (1950-2002), a quien está dedicada la edición.

Para ellos, como para las cuatro profesoras costarricenses, esta es de esas experiencias que marcan un antes y un después. Tamara Ávalos León recrea el cuerpo humano sexuado en una suerte de reivindicación de las prácticas precolombinas. Su compañera, Arlyne Heilbron Ortiz, trabaja las migraciones e incorpora a su pieza la forma de Cuba. Nuestra arcilla la ha hecho sentir que es un barro feliz.

Este Simposio es un camino que muestra el proceso de trasformación de la idea a la obra final. Sus participantes insisten con propuestas innovadoras para que la cerámica gane su lugar. Es una manera de retribuir al barro y hacer gala de su lección de enseñar con su cuerpo crudo, multiforme, de texturas infinitas, cómo soportar en el alma las altas temperaturas y mantener esa propiedad de conservar el agua fresca.

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